El Secreto: más acción y menos atracción

¿Ley de la Atracción?
Mi compañera Ana, recién iniciada de la literatura autoayudadora, quería hoy venderme las bondades del bestseller del momento, El Secreto, "Mira José, esta mañana he imaginado que encontraba facilmente un aparcamiento en el centro, y lo he encontrado"."Vaya, qué suerte", le decía. "Suerte no, José, es el secreto."

La obra de Rhonda Byrne se ha convertido en la piedra filosofal del cambio. Basándose en la Ley de la Atracción, el libro intenta trasmitirnos la idea que las personas atraemos las cosas buenas y las cosas malas de la vida.

Dice así: "Todo lo que está llegando a tu vida, tú lo estás atrayendo a tu vida y lo estás atrayendo hacia ti por virtud de las imágenes que mantienes en tu mente. Es lo que estás pensando. Cualquier cosa que esté en tu mente la estás atrayendo hacia ti."

Debo reconocer como positiva esa propuesta de focalizar un objetivo concreto, de plantearse una meta o definir un objetivo, situándolo en el presente. Pero la Ley de la atracción va más allá: el simple hecho de focalizarse con convicción en una meta trae como consecuencia la materialización del mismo. Esto ya es más complejo ¿verdad?

Parece obvio que una persona que visualiza su objetivo de manera concreta, actuará en consecuencia y sus posibilidades de conseguirlo aumentarán. Mi compañera Ana me confesó que ahora viene un poquito antes al trabajo. Lo paradójico es que el Secreto prescinde de esos elementos.

Haciéndo un paralelismo con los principios, en la Ley de la Atracción existe Consciencia, de objetivo marcado y situación presente, pero no hay referencia alguna al Compromiso o a la Acción.

Son la ejecución de nuestros planes, el desarrollo de las estrategias y la generación de alternativas las que nos acercan a nuestros objetivos. Dicen: "a veces ocurren milagros pero hay que trabajar muchísimo para que ocurran "

En definitiva, más acción y menos atracción, o como diría aquel "menos samba y mais traballar".

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